viernes, 29 de febrero de 2008

29 de febrero de 2008 (inciso)

...Esta primavera a destiempo y este día infiltrado adicional, me tienen alborotada. Desordenada por dentro y por fuera. Me coloco bien la camisa, el chaleco, el pantalón, el pelo. Da igual. Camino y me vuelvo a desbaratar. Es como si no encontrara mi sitio en mi propio cuerpo, con mi propia ropa, con mis propios movimientos, quizás en mi propia mente. Ando incómoda. Quizás algo molesta. Resoplo. Susceptible ante mis palabras y e incluso mis pensamientos…Impaciente, eso es, impaciente.
Cuántas veces te camelo, te seduzco, te acallo con palabras creíbles, te admito sin querer darte importancia…Y cuántas vuelves a pillarme desprevenida, a venir de otra forma que no me resultas conocida, a quejarte, a reivindicar que, aunque no lo parezca, algunos días sigues ahí…

viernes, 22 de febrero de 2008

“Diálogo en el océano”

Novecento: “¡…Por los clavos de Cristo!, pero, ¿tú viste aquellas calles?/Contando sólo las calles, las había a millares, ¿cómo os las arregláis para escoger una?/ Para escoger una mujer/ Una casa, una tierra que sea la vuestra, un paisaje para mirar, una forma de morir/. Todo ese mundo/ Ese mundo encima que ni siquiera sabes dónde acaba/ Y cuánto hay/ ¿No tenéis miedo de acabar destrozados sólo con pensar en esa enormidad, sólo con pensar en ella? Y para vivirla…
…La tierra es un barco demasiado grande para mí. Es un viaje demasiado largo. Es una mujer demasiado hermosa. Es un perfume demasiado intenso. Es una música que no sé tocar. Perdonádme…” (A. Baricco)

Libertad: Pues no muy bien N., no muy bien. No sé. Las casas, por ejemplo, imagino que son mías, y que siempre hay más, otras, más bellas, siempre más bellas, donde podré vivir, si no vivo hoy. O redecorar, aunque no enteras, eso no quiero hacerlo, algo tiene que quedar, aunque sólo sea yo. Los paisajes, me desbordan, claro, como a ti, tú eres sabio. A veces los miro según van viniendo, y otras, si tengo muchas ganas, los busco. No pasa nada por buscarlos, creo. Lo importante es no obsesionarse con los que no ves. Y disfrutar los que puedas. Con mimo, con delicadeza, con mucho cariño. Lo de escoger un hombre, ¿ves?, eso me parece todavía más difícil. A veces por la inmensidad y diferencias, otras por el vacío y la indiferencia. No hay manera. Y en "todo" este mundo, en "todo" este mundo raramente puedo pensar. Como un todo, nunca. Me atraganto. Me atoro. Demasiado. Últimamente intento aprender de nuevo a ver, porque en la tierra, un francés, Albert (Camus), dijo que eso era pensar…Y tengo miedo, tantas veces, de tanto... Pero cómo no te voy a perdonar…!cómo! Si me has hecho caer de nuevo en la hermosura de la vida, en su olor intenso, en su melodía “casi intocable”, en su grandeza…

miércoles, 20 de febrero de 2008

Sorpresas en la blogosfera


La sonrisa inesperada me la puso Glauka hace un par de semanas. Los pequeños detalles, más sobrevenidos, y además dichos, siempre fueron para mí "los tesoros más preciados, y además difícilmente olvidados". Un millón de gracias, sirena.
Mis premiados con la estatuilla de "Arte y Pico" son:
Ybris, porque nada de lo humano le es ajeno, y así lo expresa, con una maestría excepcional.
Simplemente Olimpia, porque nunca encontré la pasión y el corazón tan cerca de las palabras, tan en la boca, tan maravillosamente en la boca.
Uma, porque su casa más parece "un estado del alma" que un blog. Por el remanso de paz, armonía y perfección que transmiten sus palabras.
Manuel H., porque no es fácil encontrar grandes narradores, ingeniosos e intrépidos.
Dulcinea, por su frescura, originalidad y autenticidad al contar las cosas.
Y sólo eran cinco, verdad?...porque tengo más blogs y más motivos...que casi no me resisto a mencionar....

miércoles, 6 de febrero de 2008

Tu silencio

… Se me llenan los bolsillos de regalos y la cabeza de planes, aunque no sé si los llevo a alguna parte. Camino despacio y a veces me paro, pero camino, y despacio. Por primera vez en mucho tiempo siento que el proceso de reconstrucción empieza a dar sus frutos. Los derrapes de lado a lado quedaron atrás. El tiempo, las palabras (también el silencio necesario), y la distancia (creada por mí, o impuesta por otros, las dos), han tenido su efecto. Mi mundo cobra “el orden” natural, y percibo que puedo volver a salir de mi misma sin desesperos, sólo por el placer de volver a entregarme….y, mientras, cuando las aguas se calman por este lado, la vida va y se te hace a ti más cuesta arriba, más agreste, más difícil y contradictoria. La vida se agita, por el otro. Tanto, que no ves el camino que llegue al rellano. Yo tampoco el cómo hacer que lo veas, aunque sé que lo hay, porque lo hubo cuando yo no lo creía, lo hubo. Y pienso, y te pienso, hasta que el sueño me puede. Y te quiero; y quiero, que todo se simplifique, que se vuelva fácil, certero, nítido, generoso…mejor. Lo deseo. Lo anhelo. Con todas mis fuerzas. Por ti. Para ti...

“Así como del fondo de la música brota una nota
Que mientras vibra crece y se adelgaza
Hasta que en otra música enmudece,
Brota del fondo del silencio
Otro silencio, agua torre, espada,
y sube y crece y nos suspende

y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
y desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen”.

Octavio Paz (Silencio)

viernes, 25 de enero de 2008

Síntomas

Acostumbrada a la placidez consciente del que ha conseguido alejarse una vez más del alboroto, el sonrojo de mis mejillas sin un porqué aparente, mi inquietud, y mi extrema disposición, también sin ningún porqué, e incluso con varios “peros”, me sorprendieron al llegar al punto de partida fijado. Anduve rápido, con determinación, aprovechando los pequeños cambios de dirección que los obstáculos del camino nos obligaban a realizar, para tomar algo más de aire. En algún momento, tuve la sensación de que mi falta de destreza y mi calzado inadecuado, sólo podrían compensarse si mi mente permanecía concentrada y mis pies ahuyentaban la duda. Pero, la mayor parte del trayecto, fui cómoda. No me costó (que yo creí que sí iba). O asumí el coste gustosamente. A veces, en una cogida intensa de aire, podía sentir tanto su fuerza y su frescura, que casi me tambaleaba. Increíble, para quien ya no se acordaba. Otras, buscaba la luz tenue, pero clara, muy clara, que llegaba a mi sien, para recostarme un poquito en ella, y guiñar cariñosamente los ojos. Y mientras, ellos hablaban. Caminaban, caminábamos, y también hablaban. Comentaban historias de viajes lejanos. De otros lugares y sus compañeros de esos viajes. Y yo callada, escuchaba. Imaginaba. Viajaba, ahora yo, también. Vimos la niebla baja. Y nosotros encima. Y con luz, clara, muy muy clara… Subimos a la Pedriza, pero sé que recordaré, además, mezclada, vuestra voz y… en la prolongación de la pradera del Yelmo hacia la nada, las altiplanicies de Mongolia, verdes y onduladas, suavemente onduladas…

viernes, 18 de enero de 2008

Si alguien rompe la baraja...

Si alguien rompe la baraja, ya no vuelven a darle una mano. En un mundo en donde muchos errores o equivocaciones, malintencionados incluso, pasan a menudo sin ser vistos, esto no se perdona. “El sistema” –palabra que nunca he sabido definir con precisión, ni creo que sepa; no alcanzo a tanta oscuridad- tiene sus reglas. Da igual que ese “sistema” sea disparatado, incongruente o perverso. Eso no tiene tanta importancia. Pero su mantenimiento y el cumplimiento de las normas que lo preservan, sí. Mucha. Mucha más. Toda. Será que lo peor es decir abiertamente lo que todo el mundo sabe de forma callada, será que explicitar lo que subyace a la apariciencia nos convierte en alteradores del orden, en subversivos. Y será que esta subversión es peligrosa. Para los que rompen la baraja, y sobre todo, muy sobre todo, para los que se sienten amenazados porque se ha roto.

No sé si es que me hago mayor y soy menos valiente para quedarme a la intemperie, o es que ando poniéndole frenos a la utopía porque hoy me encuentro un poco cansada de los “idealistas de salón”, pero empiezo a entender esas veces en que uno quiere que vuelvan a darle una mano, aunque sólo sea por sentir algo de calor.

domingo, 13 de enero de 2008

Para mí siempre estarás cerca y vivo

ME BASTA ASÍ

"Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio, y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso-;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo, mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta).

De Angel González (1925-2008), "Palabra sobre palabra"