lunes, 22 de marzo de 2010

"El barco" de Coque...

...Hay canciones nuevas, inéditas, imprevisibles, directas, que te desmontan nada más oírlas...

domingo, 14 de marzo de 2010

As the weird world rolls on

...A veces la vida corre tanto que asusta. Los días acaban y empiezan casi con la misma rapidez que pestañeamos, o, al menos, eso sentimos cuando miramos hacia atrás con perspectiva. En el momento en el que ocurren las cosas, hay muchas que nos provocan despreocupación e indiferencia. Pero hay otras que sólo parecen provocarla por el escaso tiempo que le damos o le podemos dar de reposo. No porque así sea, ni porque debiese serlo...
Mi enero, son recuerdos de una muralla antigüa, de una sala con ventanales y techos altos, de una tarde de sábado en torno a una mesa redonda con mantel rosado, donde aprendí o desde luego fui más consciente de la importancia del ritmo, el sonido y la métafora de un poema, en la voz de Benjamín Prado. De los versos de Octavio Paz, a los de Valente o Alberti, que me hacían pensar que quizás, como nos contaron que también defendía Valéry, la poesía es "la emoción creada en calma". Reconstruida para que el otro la sienta, el que lo lea. Verosímil, significando... Mi febrero despertó entre el bullicio y la gente de una calle murciana. Recordaba lugares de mi visita anterior, pero mis ojos la vieron con más brillo, e incluso me sorprendí como en un hall de hotel, podían recordarse años de amistad y buenos momentos compartidos. En el Fernán Gómez de Madrid, quise empaparme de un género que remiro, descubro y redescubro con más interés, profundidad e intención ahora, no sé si porque yo me he acercado más a él, o porque él se ha acercado más a mí, (en la convergencia, uno nunca sabe quién echó a andar primero, sólo que de pronto hay puntos de encuentro). Poemas perfectamente encajados con canciones de rock, y acordes de guitarra, que sublimaban el efecto por separado de ambos, me llevaron a olvidar por unas horas lo que a veces te cambia el gesto. Y lo cambió, y por eso pude reunirme con mi amiga y sus amigas, para crear vínculos de amigas de amigos, y mostrarnos sabores cocinando juntas. Y, sobre todo, porque llegó el momento en el que estuve contigo hablando de nuestras ilusiones, en un bar que habla de la libertad, también de la nuestra, sobre todo de la tuya, de la que no sentiste, de la que hoy se abre como un mundo lleno de posibilidades que empezarán a verse. Y ellos, los más pequeños, nos enseñaron además que en un día de "ciclogénesis explosiva", se puede reír a manos llenas y comer bocatas al aire libre mientras los leones marinos -que son los que tienen orejas- salen del agua y saludan, si uno quiere. Pero todavía quedaba, en marzo, una comida, y una sobremesa, un más nosotros, y un cumpleaños (uno de los dos que ahora más nos importan y empiezan a desvelarnos).

...Las cosas se reubican, van cobrando poco a poco su orden natural...y habrá más espacio, más tiempo, más reposo, más calma...(o más diversión, cada uno lo que necesite), y compartiremos más cosas y empezaremos nuevos proyectos... (yo, incluso algún día encuentre otra manera de decir manzana...)

domingo, 17 de enero de 2010

Haití llora


Dice Eduardo Galeano que "Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana". Porque ese MAÑANA exista para los HAITIANOS que hoy sufren.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/golpe/duro/pais/estaba/reponiendo/elpepuint/20100113elpepuint_1/Tes#despiece1

domingo, 20 de diciembre de 2009

Argentina (II)


La gente es tremendamente lista y despierta en aquellas latitudes –siempre lo percibí así, allí más-, amable, acostumbrada a vivir en una situación de crisis que siempre acecha, pero sabedora de que en el caos también funcionan las cosas (a su manera, pero funcionan. Son esas inercias inexplicables). Porteños orgullosos de su ciudad y de su río de la Plata, que procediendo en una buena parte de mezcla de identidades supieron crear una propia, distinta, original, la suya (basta pasearse por el barrio de la Boca, o captar algo del talento de Astor Piazzola para darse cuenta). Fieles a sus ídolos, o a aquellos con los que se identificaron alguna vez, añoran en todos los políticos al gran Perón, y escuchan a Sabina, en todas las calles, en todas las plazas, en cualquier esquina. En el boulevard de los anhelos que se viven, porque uno se empeña y la suerte le acompaña, en el Viejo Almacén de San Telmo, un violín y un bandoneón melancólico, me trajeron un último recuerdo: mi primer paseo por las calles de la ciudad más austral -Ushuaia-, con la mochila al hombro, y aquella mañana de fines de primavera, de viento, frío y sol, en la que, rodeada de bosques de lengas y niros, y de los Andes nevados en su parte más alta, observaba con cara de satisfacción y asombro el canal Beagle y la bahía de Lapataia de Tierra del Fuego… Otro horizonte...

sábado, 19 de diciembre de 2009

Argentina (I)


Uno va recorriendo caminos y en algunos encuentra horizontes. He visto tantos allí, que espero creer en su existencia cuando no los vea, y saber cambiar de camino para poder encontrarlos, si los momentos de ceguera perduran en el tiempo. Nunca los atardeceres fueron tan largos y bellos, ni los amaneceres tan vivaces. En la lentitud de los primeros fui consciente de mis mayores debilidades. Pero ese tránsito más largo de lo que estoy acostumbrada, y así, más tiempo más bello, me permitió aceptarlas un poquito más, sin que mi mente pasara a otra cosa porque había llegado la noche (como una tarde en Calafate, sentada junto a una cristalera, tomando un chocolate caliente, y mirando al azul indescriptible del lago Argentino). La intensidad y rapidez de los segundos, la de los amaneceres, al principio me molestaban sobremanera, y claro, me resistía…, pero fui dejándome llevar, poco a poco, y sin darme cuenta terminaron fascinándome. De Norte a Sur del país, la naturaleza me sobrecogía. A veces, me achicaba los ojos, por mucho que yo quisiera agrandarlos, y me doblegaba. Otras, sin embargo -porque yo no me daba por vencida- le plantaba cara a su hermosura, y desafiante, cogiendo todo el aire -o agua- que cabía en mis pulmones, me quedaba embobada, mirándola (los impresionantes saltos de agua del río Iguazú entre Argentina y Brasil desde arriba, las bocanadas de agua espumosa que en algunos momentos se me antojó que estaban mezclados con chorros de miel que se derretían al llegar a la parte calma –era el color de las piedras y de la tierra que arrastraba el enorme caudal de agua-; la estepa patagónica, árida, casi “la nada” a través de kilómetros y kilómetros, donde se mezclaban el marrón grisáceo de la tierra, el azul “lechoso” del lago Argentino, el verde pálido de esta parte de las montañas con restos de nieve del invierno, y el azul del cielo; los recorridos entre glaciares e icebergs donde el verde de las montañas, contrastaba con otro azul, el de la luz que se reflejaba en la nieve acumulada que “chorreaba de esas montañas”, o el de los trozos de hielo que se desprendían con su movimiento; el glaciar Perito Moreno con su potente pared asimétrica, azulada, fuerte, imbatible, sorprendente, allí, tras la curva de los suspiros, dejándose ver…).



viernes, 27 de noviembre de 2009

Paréntesis

...Del otoño a la primavera austral...

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Confianza

No pararse mucho en nada. Ir rápido. Cambiar de una cosa a otra. Pensar lo justo. No, ni siquiera, pensar para actuar, para seguir, no pensar “per se”. Eso para mí no es, pero está siendo. Sólo retener instantes, no momentos, y con una consciencia adormecida, eso sí, inevitablemente adormecida, porque el fondo araña, empuja, se entrevé, y a veces sale. Vivir con la certeza del contraste, de que la tristeza y la alegría conviven tan cerca, que incluso nos sentimos extraños por participar casi simultáneamente de ambas. Pero es en esta esquizofrenia en la que pasamos la vida, y donde hay que aprender a sostenerse. Cuanto más amas, más temes, lo sé. Pero amo, y a las personas que les duele hoy, tanto, que temo, también tanto. Sólo retener instantes, no momentos…pero ahora, antes de dormir, hacer los instantes que quiero retener más largos, para que sean ellos los que velen el sueño y lo mezan: agua que se cuela por las rendijas de los adoquines del patio central del Reyes Católicos en Santiago, y que yo veo desde dentro, recostada, mirando por las enormes cristaleras… una voz cubana, rasgada, que siente el flamenco y lo canta, y lo baila, y lo gime, de forma desgarrada y luego bajito, casi en silencio, susurrándolo, y lo escucho…pero, sobre todo, tu risa, tus ojos ilusionados, tu atención, y yo contigo viéndolo y escuchándolo, en ese palco donde me di cuenta de que no las habías perdido, porque pude saborear de nuevo, tus ganas.